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  • Andrea Dünner Oliger

AUTOPERCEPCION: CREACION DE REALIDADES


Durante el proceso de nuestra vida tendemos a plantearnos ciertas incógnitas sobre nuestro ser, nuestra existencia y la relación que entablamos con el mundo que nos rodea.

Teniendo directa relación con procesos de percepción, tanto conscientes como inconscientes, a partir de parámetros propios como también inculcados socialmente.

Aquel arte de filosofar, cuestionar, comparar, etc. Refieren a nuestra capacidad de autopercibirnos como individu@s.


Puedo tomarme la atribución de llamar arte a la autoperceción ya que se trata de una interpretación personal subjetiva, creada a partir de la construcción de realidad de cada persona y viceversa, ayuda a construir nuestra percepción de la realidad.

En otras palabras, imagínense como artistas dentro de sus propias existencias (que por lo demás lo son, no solo dentro de este ejemplo) y piensen en los colores, formas y técnicas de pintura o dibujo que más les gustaría utilizar, o cómo se imaginan las obras de arte maravillosas que desean plasmar desde su creatividad. Y de forma posterior exponer dichas obras en un museo, qué opinará el público de sus creaciones, qué ideas y sensaciones aparecerán cuando conecten con sus manifestaciones artísticas. Y así son diversas las aristas que podemos analizar dentro del dinámico y complejo proceso de la autopercepción en nuestras vidas.


Como les comentaba, este proceso está compuesto desde diversos elementos y es algo que nos acompaña y se desarrolla a medida que vamos creciendo, no solo en edad sino que también se adecua a las diversas etapas de los ciclos que podemos ir viviendo. Desde que nacemos y comenzamos a respirar, llorar, relacionarnos y exigir la satisfacción de nuestras necesidades, comenzamos a controlar nuestro cuerpo desde un proceso introspectivo de autopercepción, llegando a definir tanto elementos físicos como mentales. A medida que crecemos estos elementos se vuelven más complejos, ya no es solo llorar para que me alimenten, es comenzar a caminar, a comunicarme, a relacionarme de forma más diversa, y así sucesivamente siendo cada vez más conscientes de estos procesos y de nuestro entorno.


A todos aquellos procesos que he mencionado, falta agregarle un ingrediente esencial que es la perspectiva. La cual como iré comentando sobre cómo puede influenciarnos de distintas formas a la hora de percibirnos tanto interior como exterior como relacionalmente.

De momento la dejaré en pausa, para poder explicitar ciertos elementos que pasan bajo el escrutinio examinador de nuestra autopercepción. Estos podríamos tal vez dividirlos de manera dicotómica y dual como mente-cuerpo escindidos, pero desde una mirada Gestaltica, abordamos el ser en su total complejidad como organismo unificado (mente y cuerpo como parte de un todo, no diferenciado), por lo que sin darle más vueltas al asunto, se trata de absolutamente todos los aspectos involucrados en nuestro día a día: cómo me veo, cómo siento, cómo me siento, qué cualidades tiene mi corporalidad, qué ideas pasan por mi mente, cuáles son mis creencias, mis actitudes, mis emociones, mis sentimientos, cómo percibo a mi entorno, cómo veo a l@s demás, cómo siento a l@s demás, cómo me relaciono con ell@s, etc. Entre un sin fin de posibilidades que pueden pasar por nuestra consciencia y también inconsciencia. Por lo que en otras palabras, es la percepción que tenemos de manera personal y colectiva de nuestra existencia, y nos aporta en nuestro proceso de construcción de realidades a través de la comprensión de lo percibido; y viceversa, nuestra percepción de la realidad también afecta la forma en que nos percibimos.


Sé que puede sonar un poco confuso o incluso al más estilo matrix y de ciencia ficción, pero es el maravilloso proceso de nuestra consciencia ✨


Retomando el hilo del punto anterior, la percepción que podemos llegar a generar es la base de nuestro autoconcepto (constructo personal, quién soy, cómo soy) y autoestima (valoración positiva o negativa sobre los aspectos que fueron evaluados). Y ojo, no nos quedamos ahí, aquello nos ayuda a deliberar y conformar nuestra identidad, por lo tanto no solo creamos realidad a partir de nuestra autopercepción, sino que también construimos identidad a través de dicha evaluación perceptiva.

Es importantísimo saber que nuestras percepciones cambian y por lo tanto, nuestra identidad también lo hace. Todos estos elementos son dinámicos, mutables, cambian y evolucionan, en mayor o menor medida, dependiendo de aspectos como influencias sociales-históricas-culturales, de nuestra flexibilidad para permitirnos las reestructuraciones personales y del nivel de consciencia que depositemos en entrenar y entender dichos procesos.


También debo recalcar, la posibilidad de que ocurran ciertas distorsiones dentro de nuestro proceso de autopercepción. Tal como el punto anterior, esto se puede deber tanto a causas internas como externas, y es aquí donde retomamos el ingrediente secreto de la perspectiva.

La subjetividad personal nos puede llevar a ver elementos varios donde no los hay (tanto positivos como negativos), ya sea por estados de ánimo, procesos complejos por lo que estemos pasando o incluso elementos cognitivos que distorsionan nuestra percepción; a su vez como elementos adquiridos socialmente y patrones inculcados desde la infancia, en general en relación a exigencias, estereotipos, tendencias, etc. Desde muy pequeñ@s nos bombardean con información y estructuras que dicen ser las correctas desde la mirada socio-histórica de cada momento en el que estemos viviendo o cuestionando estos procesos. Y mucho de este cuestionar proviene de la formación de identidad que mencioné con anterioridad, cuando mis procesos autoperceptivos toman cada vez más confianza y fuerza (en general en la adolescencia) puedo comenzar a escindir y diferenciar lo propio de lo ajeno, lo que me hace sentido de lo que no, lo que deseo que pertenezca dentro de mi estructura y lo que deseo desechar, y así con todo lo aprendido. Recuerden que este es un proceso constante y maleable por lo que continúa a lo largo de nuestras vidas, adecuándose a los distintos elementos que ya hemos mencionado. Y tiene directa relación con nuestra visión existencial, desde la Gestalt la visión existencial vendría a ser la explicación racional y vivencial que nos hemos dado frente a nuestra construcción de realidad y responde a preguntas relacionadas a cómo puedo amarme, cómo puedo amar a otr@s y cómo puedo ser amad@; siendo elementos fundamentales dentro de nuestra existencia.

Es desde este aspecto la importancia de que nuestra percepción de la realidad sea adecuada, ya que de lo contrario puede afectarnos en diversas áreas de nuestra vida, un claro ejemplo de esto son los trastornos de la alimentación.


Podríamos ahondar muchísimo más dentro de los factores individuales y sociales que influyen dentro de todo esto pero sería alejarnos un tanto de lo esencial de este contenido y por lo demás se convierte en otro tema muy interesante a tratar en un posible próximo post, por el momento quiero hacer énfasis en la importancia de la responsabilidad tanto personal como colectiva de cuestionar lo heredado y lo establecido, y potenciar nuestros procesos introspectivos con este mismo fin, de evolución individual y colectiva. Es tarea de tod@s, y l@s invito a realizarlo desde una mirada amorosa y de aceptación, sin juzgarnos ni castigarnos, apoyémonos y entreguemos amor y contención a nosotr@s mism@s y a l@s demás 💜



La clave dentro de todo este proceso, tiene que ver con lo que mencioné respecto a la mirada cariñosa y empática que debemos tener al momento de realizar los procesos introspectivos. Aquello nos facilita el camino hacia fundar bases sólidas de aceptación confianza respecto a nuestra identidad, y ya teniendo consciencia de esas bases, desde el propio reconocimiento me permito con mayor libertad explorar las posibilidades dentro de mi ser y mi expresión auténtica en relación a mi mism@ y en relación al mundo y l@s demás. Si quieres iniciar un proceso desde un mayor grado de consciencia o bien ahondar en estos aspectos, puedes hacerlo a través de terapia (es un objetivo tremendo para trabajarlo terapéuticamente) y con ayuda de estas preguntas:


- ¿Quién soy?

- ¿Cómo soy?

- ¿Cómo me defino?, ¿Cómo me gustaría definirme?

- ¿Qué me agrada de mi?, ¿Qué no me agrada de mi?

- ¿Qué me agrada de l@s demás?, ¿Qué no me agrada de l@s demás?

- ¿Cómo me relaciono con l@s demás?

-¿Cómo veo al mundo?, ¿Dónde y cómo me posiciono en el mundo?

- ¿Qué patrones y estructuras adquiridas reconozco en mí?, ¿Me hacen sentido?

- ¿Qué cambiaría?, ¿Qué no cambiaría?

- ¿Qué me agradezco?, ¿Qué valoro de mi?


Te recomiendo tener un cuaderno o libreta donde puedas ir anotando todas estas preguntas, respuestas, afirmaciones, cambios, filosofías y divagares de la mente para ir apoyando tu proceso.

No olviden que el lenguaje crea realidades y plasmarlo de alguna forma más allá de las ideas, otorga una identidad de la cual me apropio. Al apropiarme me siento partícipe y un ente activo dentro de mi proceso, tomen esa responsabilidad, lleguen a sentirla propia y compartan sus impresiones y reflexiones con l@s demás, recuerden que las revoluciones se llevan a cabo de forma interior tanto como exterior, aquello nos facilita el proceso de expansión, como una gota generando ondas al caer en la superficie del agua.


A modo de reflexión final puedo decirles lo siguiente, acepten sus fases y sus cambios, agradezcan sus distintas etapas, vean lo positivo que pueden obtener de lo inculcado, y por sobre todo acepten y mírense de forma cariñosa, qué mejor que un@ mism@ para poder hacerlo. Es nuestra responsabilidad cambiar y evolucionar, de manera individual y colectiva, por lo tanto pidan ayuda y colaboremos entre los distintos procesos que podamos estar viviendo.

Y antes que te vayas, quiero que te regales un momento para cerrar los ojos y que tomes consciencia de tu cuerpo, quiero que lo recorras con tus manos o de manera mental, desde la cabeza hasta la punta de los pies. Quiero que tomes consciencia de cómo es, de qué partes se compone, cómo se siente, qué dimensiones tiene y todas las reflexiones que vengan a tu mente al ir recorriendo, y posterior a eso puedas ir valorando y apreciando cada acción, tarea u propósito con el que cumple tu ser, de forma física como mental. Y termines el ejercicio repitiendo de forma constante y las veces que sea necesario para ir reafirmando tu identidad: "est@ soy yo".


Recuerda que eres valios@ y todo lo que esté contenido en tu interior es válido. Y si necesitas apoyo no dudes en contactarme para agendar una sesión, un abrazo.



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